Hay pocas sillas que aguanten setenta años sin necesitar una actualización. La Wishbone es una de ellas. Desde que Hans J. Wegner la diseñó en 1949, no cambió nada y eso, en el mundo del diseño, es la mejor señal de que algo está bien hecho.
Si estás buscando una silla Wishbone en Argentina, este artículo te cuenta todo: de dónde viene, qué la hace diferente, cuáles son las versiones disponibles y cuánto cuesta hoy.
La historia detrás del nombre
El nombre oficial es CH24. El apodo "Wishbone" (hueso de la suerte, en inglés) vino solo: la horquilla en Y que forma el respaldo recuerda exactamente esa forma. Es el tipo de detalle que Wegner no calculó para que fuera bonito, sino porque era la solución estructural más limpia.
Wegner era carpintero antes que diseñador. Eso se nota. Tenía una obsesión con entender la madera desde adentro: cómo se comporta, cómo se dobla, dónde quiere romperse y cómo evitarlo. La Wishbone fue su respuesta a las sillas de la dinastía Ming que estudió en el Museo de Artes Decorativas de Copenhague. Tomó esa estructura milenaria, la simplificó hasta dejar solo lo esencial y la adaptó a la producción moderna.
El resultado fue la silla más copiada del diseño escandinavo y uno de los objetos más fotografiados en interiores de todo el mundo.
Qué tiene de especial
Lo más fácil sería decir "tiene buena pinta". Pero la Wishbone tiene algo más difícil de encontrar: tiene coherencia. Cada parte existe por una razón.
El respaldo en Y no es decorativo. Distribuye el peso de la espalda en dos puntos en lugar de uno, lo que hace que la silla se sienta más cómoda de lo que su aspecto sugiere.
El asiento tejido a mano, en cuerda de papel enrollada, es el elemento que más sorprende a quien lo usa por primera vez. No es un asiento rígido ni blando: tiene una elasticidad natural que se adapta al cuerpo. Y es el único elemento de la silla que puede reemplazarse si con los años se desgasta.
Las patas convergen en ángulos calculados para distribuir el peso sin necesitar travesaños. La silla es liviana pero no se mueve.
Wishbone nacional: petiribí y paraíso
En Argentina, la Silla Wishbone se fabrica localmente con maderas nobles nacionales. La versión más popular es en petiribí, una madera norteña con veta pronunciada y un color cálido que oscila entre el miel y el marrón rojizo. También está disponible en paraíso, con un tono más claro y uniforme.
La fabricación nacional no es una concesión: es una adaptación que tiene sentido. El petiribí y el paraíso tienen propiedades similares a las del roble y de la haya que se usan en las versiones europeas: dureza, estabilidad dimensional y respuesta al torneado, pero con identidad propia. Una Wishbone en petiribí se ve distinta a una en roble, y eso también es parte de su valor.
¿Cuánto cuesta una Silla Wishbone en Argentina?
La Silla Wishbone Petiribí en Kikely tiene un precio de $442.130 ARS, con financiación disponible en 6 cuotas sin interés y descuento adicional al abonar en efectivo o por transferencia.
Es una inversión, no una compra impulsiva. Pero hay que entender qué se está comprando: una silla con estructura de madera sólida, asiento tejido a mano, y un diseño que no va a quedar viejo en dos temporadas.
Dónde verla antes de comprar
La Wishbone está disponible para ver y probar en el local de Kikely en Vicente López, Av. del Libertador 1830, de lunes a viernes de 10 a 20h y sábados de 10 a 15h.
También podés consultarla por WhatsApp o comprarla directamente online con envío a todo el país.
Lo que no cambia
Setenta y cinco años después de que Wegner la dibujó, la Wishbone sigue siendo la misma silla. No tuvo ediciones especiales, no necesitó rediseños, no se relanzó con materiales nuevos para mantenerse relevante. Simplemente sigue siendo correcta.
Eso es lo más difícil de lograr en diseño: hacer algo que no necesite actualizarse.

